viernes, 21 de septiembre de 2012

Leucipo y Democrito de Abdera



Leucipo: Se le llama atomista porque es el primero en crear una teoría sobre el átomo, pero alberga un gran problema, y es que no se tiene información de la vida de él. Se dice que enseñó a Demócrito y que es el creador de la doctrina atomista, pero los datos que se tienen son mínimos, pero no quiere decir que Leucipo no hubiera escrito, por el contrario se dice que escribió un libro llamado “El gran diacosmo” el cual se perdió en la historia. Por lo que es difícil distinguir su filosofía de la de Demócrito.







Democrito: Nace en la ciudad de Abdera (ciudad de la cual se creía que la gente era muy boba, por lo que se pensaba que nada bueno podía salir de ahí) y tiene su florecimiento hacia el año 420 más o menos a la edad de los 30 años. Se hace discípulo de Leucipo y funda una escuela en su ciudad natal. Demócrito es el verdadero transmisor de la filosofía atomista, pero además de transmitirla, se preocupó por la moral. También se dice que era una persona muy culta, que viajó mucho, que desarrolló una gran sabiduría y que era una persona con un gran humor, es decir, le daba risa las debilidades humanas.

Demócrito dice que la Physis está compuesta de dos cosas: átomos y vació, porque se imaginó un gran número de partículas muy pequeñas que creía que eran indivisibles, que tienen distinta formas y cualidades, y que poseían distintos movimientos. Además de átomos y vació hay distintas clases de movimientos de loa átomos, los cuales son un movimiento desordenado, un movimiento de caída, un movimiento Eflivio (son emanaciones de átomos que brotan de las cosas, y este movimiento provoca las sensaciones salvo en el caso de la vista).

Demócrito nos dice que es pura doxa el frío o el calor, porque lo que es episteme son los átomos y el vació. Esta verdad que enuncia no se puede captar con los sentidos.

Demócrito nos muestra cierta idea de lo divino pero en la Physis, es decir, que lo divino tenía que estar hecho de átomos más sublimes que el aire. También piensa que los dioses no se preocupan de los hombres, por lo cual cada hombre tiene que preocuparse por sí mismo de cultivar su alma. Por lo que considera más importante los valores espirituales e intelectuales (sabiduría), que los valores del cuerpo físico. Esto no significa que no le importara el cuerpo, sino que se interesaba por el alma que era eterna y no por el cuerpo que era efímero, volátil y mortal. Esta afirmación es revolucionaria, porque la expresa en un tiempo donde lo más importante era el cuerpo.



parte 1

parte 2

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Taller

Realiza un crucigrama con palabras claves de Leucipo y Democrito sin resolver, junto con sus cuestionamientos, para intercambiarlos y generar espacios de discusión. La actividad debe ser entregada en Word y bien presentada.

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